miércoles, 23 de febrero de 2011

El testimonio que mandé al sistema Isha

"Hola:

Soy una mujer de 46 años. Tengo parkinson desde hace 4 años. Cuando percibí que podía ser parkinson lo que yo tenía me aterré pero no lo dejé salir. Mi hermana mayor padece esa enfermedad degenerativa desde hace más de 30 años. Así que sentí que me había alcanzado un determinismo genético inesperado, nunca pensé que a mí. Pero quién soy yo? porqué no? me dije.

Bueno, decía que no dejé salir mi pánico, y me introduje de lleno en una compleja filosofía de la Medicina que me permitió decirme a mí y a quien quisiera escucharme: el parkinson y cualquier enfermedad pueden quitarse.

Pero no es lo mismo decir que hacer... "del dicho al hecho hay un largo trecho". Y con el tiempo pasaron dos cosas: Desarrollé un "Ego espiritual" muy fuerte, trataba de engañarme con esa máscara y engañar a los demás, ilusa de mí, no se lograba ni lo uno ni lo otro. Y lo segundo que pasó: Yo estaba en una cajita con sus 4 lados y un techo; por ese techo, de vez en cuando salía para tomar aire, empujaba lo que me aprisionaba de arriba y buscaba respuestas. Pero muchas voces me decían "acepta" "esa enfermedad no se cura" "es irreal lo que dices"... y esos NO que yo les permití a los otros permear en mí, me metieron de lleno en mi cajita.

Lo peor de mi enfermedad ha sido el insomnio y la depresión. Pero no un insomnio normal, sino taquicardias, ataques de ansiedad o qué sé yo, un rechazo a las camas, sillones y demás. Bastante sueño, pero miedo a dormir. Así expresaba mi cuerpo el rechazo a caer, a descansar, a relajarme. Eso fué hace un año. Poco a poco fui durmiendo mejor.

El año pasado, como en octubre, ví una entrevista que le hicieron a Isha en la televisión. Nada más me bastó verla y escuchar algo de lo que decían para saber que era eso lo que yo necesitaba.
Practico las facetas desde mediados de noviembre, compré el libro, no las conozco personalmente a ustedes, pero les doy las GRACIAS.

He tenido muchísimos beneficios. Son tantas cosas las que saltan a mi corazón, mis ojos y mi entendimiento que no encuentro palabras. Ya llegarán.

Reconozco que hay una chispa divina en mí, reconozco que soy creadora de todo lo que vivo. Y si puedo quitarme la enfermedad, entonces también me la hice, fue un recurso que ocupé para no enfrentar algo o todo en la vida. Entonces me digo: "que creadora más tonta que soy". Pero muchos y en mucho nos hacemos daño a nosotros mismos. Somos crueles con nosotros mismos. La diferencia entre por ejemplo: La envidia (una pasión humana común) y una enfermedad, es que en ésta última, el nivel físico-celular es más fuerte. Un síntoma causa miedo, y ese miedo causa más síntomas, es una reacción en cadena.

La enfermedad sí es, sí exíste. Un pensamiento puede cambiar en un instante. Un cambio a nivel célula es más lento.

La enfermedad tiene mucha bondad. El cuerpo nos enseña, y lo primero que hay que aprender es que no tenemos porqué aplastarla a la enfermedad.

Por estos días estoy trabajando en soltar mi deseo de curarme. Sé que la enfermedad se va ir si yo logro sanarme. El parkinson está repleto de dualidades, contradicción hasta en lo que es: abandono y búsqueda de estar bien a la vez. Y las facetas son UNIFICAR. En la medida que se diluyen los extremos, desaparecen algunos síntomas; sobre todo la inquietud, la ansiedad. Estoy más tranquila, tengo más energía. Es decir, estoy como aquel "sin embargo se mueve" de la historia jajajajaja. Sé que se va quitar, pero quiero soltarlo.Solamente de algo estoy segura: ya no me importa mucho tener o no tener parkinson; nada quiero demostrar,estoy feliz con todo lo que he logrado. Y voy a seguir buscando esa paz y ese amor que mi corazón y mi piel ya sintieron. Tengo fuerza, me la dan las facetas y suavemente la recojo de las hojas de un árbol o nada más de respirar.

Gracias.

María Rosa
de Sonora México."

Eso fue hace una semana más o menos.

Ayer les mandé otro correo del que copio ésto:

"Cuando tengas una chancita, dale mis GRACIAS a Isha y todo mi amor. Llorar con una sonrisa en los labios es sentirme viva. Tengo todavía que atravesar muchos miedos, pero presiento que a más miedo más amor. Y eso me impulsa.

Un abrazo"

SOLO ESTOY SEGURA QUE NO QUIERO SUFRIR. NADIE TENEMOS PORQUÉ SUFRIR. O CUANDO MENOS NUNCA TENDRÍA QUE SER MAYOR EL SUFRIMIENTO QUE EL AMOR. CLARO QUE NO.

viernes, 18 de febrero de 2011

Sencillo

En mucho se desprecia lo más sencillo porque se cree que no tiene el valor del trabajo. Y no es así, llegar a una conclusión simple es muy difícil. Se atraviesa lo complicado.
El parkinson solo refleja en síntomas la contradicción de vivir mal. El estar entre el querer hacer y tener el freno de hacerlo.
Conviven en nosotros dos Egos, uno grandotote y uno pequeñito. El ego chiquito está abandonado, pide amor y protección a gritos. El ego grandote tiene miedo a caer, a que lo vean, pone una coraza.
Nadie más que nosotros mismos podemos levantar, acariciar, unir nuestros egos y abrirnos a los demás de verdad.
Tenemos la fortuna de haber presentado una enfermedad que nos indica claramente en el cuerpo lo que hacemos o no hacemos en la mente. Es así, veamosle el lado positivo.
Muchos tienen estas emociones, pero no presentan parkinson porque lo canalizan de otras formas.
Hay que parar de sentirse víctimas. Lo importante no es levantar un pie, lo importante es levantar el corazón.

viernes, 22 de octubre de 2010

caminar


Ayer al salir del trabajo, paré el carro en un recoveco del boulevard y me fui a caminar. Enfilé por la banqueta hacia arriba. Es bonito ese lugar.
Ya empieza a hacer frío. Después de los más de 45 grados del calor de agosto, pues el clima de este mes es muy agradable. Así que lo primero que sentí fue el viento fresco en mis brazos y cara.

Los zapatos de vestir, calzados en mis pies no me restaron libertad en los pasos.

Desde hace como dos años y medio voy a caminar en las noches. Llego a la casa, me pongo tenis y salgo hacia el sendero del bordo.
Lo hago con disciplina desde que enfermé. Antes no; sabía que lo necesitaba, había hecho el intento y me sentía bien, pero otras cosas, según yo más importantes (como dejar la cocina limpia, la comida de otro día, etc) me hacían desistir.

Decía entonces, que anoche no llegué hasta la casa.

Eché a andar; arriba las estrellas y un cielo despejado. A la izquierda el tráfico como un río inconciente. A la derecha las luces de la Ciudad muy atrayentes para mis ojos. Al frente solo ir y seguir. Y siempre, ese aire de vida llenando mi respiración.
No recorrí mucho, quizás como dos kilómetros. Y no es que todo me sea color rosa en esas caminatas. La pesadez en mis piernas y en mi cuerpo me hacen ser conciente de una lucha constante. Voy un poco "borrachita", inestable. Las banquetas y las guarniciones, al cruzarlas, se me agrandan a veces. Voy lento, como hace mucho, con cuidado. En ocasiones me percibo como un niño viejo aprendiendo nuevas formas.
Pero me hace mucho bien saber que puedo. Y esa sensación de ir abriendo caminos me gusta. Por ahora no la cambio.

sábado, 16 de octubre de 2010

libertad


No tengo alas
pero si cierro los ojos puedo mirar el mar desde arriba...



MusicPlaylist
Music Playlist at MixPod.com